“El
reto que afrontan los administradores es basarse en los enfoques tradicionales
para volverse contundentes y orientados a la acción […] las organizaciones no
cesan de cambiar, todas ellas deben aprender del pasado para seguir siendo
competitivas”.
- Don Hellriegel.
La
administración ha existido desde que el ser humano ha buscado la manera de
gestionar el uso de sus recursos y materiales, para edificar y consolidar sus
sociedades y civilizaciones[i].
En la actualidad, se enfrenta a diversos retos, pero, es gracias a su historia
y aportaciones de sus antecesores, que podemos tener herramientas, e
implementar estrategias para lograr la efectividad de las competencias y
funciones gerenciales.
Partiendo
de los pensadores de las teorías clásicas, en los tiempos de la revolución
industrial, nos damos cuenta que la gerencia se fue inclinando hacia
fundamentos más técnicos y buscando la eficiencia en los horarios de trabajo,
sin embargo, el interés de los empleados y sus inquietudes por luchar en pro de sus derechos y estabilidades
laborales, ya no permitieron a los grandes gerentes tradicionalistas, continuar
con sus ideas[ii]. Es cuando las vertientes
humanistas y conductuales, dieron a notarse, que muchos factores para
incrementar los rendimientos en las empresas, estaban ya no solamente ligados a
los sueldos ni a los estímulos económicos de los trabajadores, sino que, había
influencia social y psicológica en los entornos donde ellos se desenvolvían.
Quienes aportaron mayores horas de estudio a estas nuevas
tendencias, fueron Mary Parker Follet
y Elton Mayo; este último, con los
análisis de la planta Hawthorne[iii].
Identificaron que las empresas están integradas por personas, y estas a su vez,
contienen motivaciones en distintos ámbitos, y logrando mantener un balance de
estos, es cuando podremos contar con una lealtad y compromiso de trabajo en la
organización.
Ya
para la época de la Segunda Guerra Mundial, y por necesidades bélicas, más que
comerciales, los británicos y estadounidenses, unieron sus mejores mentes e
intelectuales, para lograr analizar las dificultades que los combatientes
encontraban en el campo de batalla (armamento, logística, estrategias de
combate). Es aquí donde se establece el primer equipo que trabajó bajo la
primicia de análisis de sistemas[iv], donde la
organización es planteada como un organismo funcional, integralmente conectado
y capaz de resolver problemáticas, uniendo sus distintas áreas ejecutivas. Es
sin duda, un instrumento vital para los aspectos técnicos de planeación y toma
de decisiones gerenciales. El uso de sistemas es una exigencia contemporánea,
pero también, una variable que a veces se
sale de control.
Siguiendo
con el desarrollo de los grandes pensadores administrativos, es a finales de la
década de los 60’s, cuando múltiples industrias, empiezan a tener conflictos y
no parecen resolverlos efectivamente, basándose en las tres vertientes
anteriores.
Algunos afirman que el enfoque por contingencias es una
mezcla de las teorías primigenias, pero, en esencia, lo que se busca es
aclarar, que cada empresa es diferente a la otra, y existen variables
contingentes que logrando canalizarlas, podemos llevar a un siguiente paso la
eficiencia. El entorno, la tecnología y las personas, son los ejes de esta
filosofía administrativa, destinada a ver a la empresa como una singularidad
única[v].
Un
estándar de calidad total, y de medición es la filosofía de Deming[vi], quien en su
momento no fue bien recibido, pero estableció el proceso de control de calidad,
que rige a muchas empresas del ramo de transformación y de servicios en la
actualidad. Planteaba, que evitando o reduciendo los desperdicios, ya sea en
cuestiones de materiales, tiempos o producción, se lograría una cultura
organizacional de excelencia en todos los aspectos organizacionales. Y así, lo
han llevado a cabo, tanto Kenworth
Mexicana en los tiempos del Señor
Vildósola en Mexicali, como el
boom de concesionarios automotrices
con Eugenio Elorduy.
Está
claro que, el saber utilizar de manera óptima los recursos, es un tema
primordial en nuestra naturaleza, viéndolo desde un punto esencial, como el
haberle puesto horas al día en la antigüedad, o el estudiar cuántos movimientos
se hacen para ensamblar un filamento electrónico. La administración es parte de
nuestra sociedad, y como tal, debemos reconocerla, aplicarla en nuestro diario
vivir, admirarla y llevarla por caminos que propicien un mejor desempeño de
nosotros, como seres humanos pensantes e inteligentes en equilibrio con nuestro
mundo; el único lugar que parece no estar
bien administrado y nadie parece tomarlo en cuenta.
[i] Según la opinión de Stephen
P. Robbins en Administración, Pearson, 2010, pp. 24-25.
[ii] C.D. Cooper, “Just joking around? Employee humor expression as an
ingratiatory behavior”, Academy
Management Review, 30, 2005, pp. 7514-764.
[iii] Esto se desprende de los
estudios realizados en la planta de ensamblaje Hawthorne Western Company,
Chicago, IL (1924-1933).
[iv] J. Swart y J.H. Powell, “Men and measures: Capturing knowledge requirement
in firms through qualitative system modeling”, Journal of Operational Research Society, 57, 2006, pp. 10-22.
[v] Los ejemplos son ofrecidos por E. N. Brokman en su “A contingency
theory of CEO successor choice and pos-bankruptcy strategic change”, Journal of Managerial Issues, 18(2),
2006, pp. 213-233.
[vi] W.E. Deming, Quality, Productivity, and Competitive
Position, MIT Center for Advanced Engineering, Cambridge, MA, 1982.